MARYLAND + SEÑORES @ SALA KARMA (PONTEVEDRA)

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Descripción

MARYLAND + SEÑORES @ SALA KARMA (PONTEVEDRA) MARYLAND + SEÑORES @ SALA KARMA (PONTEVEDRA)

MARYLAND


Creo que nadie, o casi nadie, conoce mejor a Maryland mejor que yo. He trabajado en la producción de sus dos primeros discos y he pasado muchas horas de ensayos y de risas y de … muchas cosas que unen. Así que obviando la imparcialidad que me falta y destacando que “se de lo que hablo” paso a describir mi visión del grupo y de “Los años muertos”, tercer disco de Maryland y primero sin mi colaboración (de ahí que pueda hablar sobre el). Esta banda ha conseguido llegar a sonar a sí misma, cosa difícil y que muchos grupos nunca logran. Hay que dedicar mucha ilusión y esfuerzo hasta dar con los sonidos, con el equilibrio y con las canciones adecuadas, aún así estaremos lejos de dominar la música pero por lo menos seremos dueños de nuestro propio arte y ellos lo han alcanzado con este tercer disco gracias a sus incontestables e innumerables conciertos y a su dedicación y pasión que les hace ser merecedores de un sitio en la historia de la música independiente española, si es que eso sirve de algo.


“Los años muertos” es un disco de confirmación, cristaliza una propuesta clara de guitarras afiladas y bases contundentes, una madurez envidiable que no significa necesariamente ir convirtiéndose en algo “más reposado” sino todo lo contrario en el caso de estos vigueses, como dijo Nietzsche "La madurez es haber vuelto a encontrar la seriedad con que jugabas cuando eras niño", esos juguetes entre sus manos son ahora poderosas armas que, bien controladas, les permiten DISFRUTAR lo que hacen al 100%. Por eso este disco nos muestra unos Maryland muy seguros de sí mismos que equilibran a la perfección, si es que existe, las melodías preciosas y tristes  como los cielos de su ciudad con la rabia propia de su generación. Crecieron escuchando a Posies, Weezer, Nirvana etc. y eso les marcó pero no les acomplejó para seguir su evolución natural aun cuando un este extraño mercado musical parecía que los noventas “ya no eran bien recibidos”. Han cambiado el idioma (antes inglés y ahora castellano) pero no han perdido ni un ápice de su sello, es más, se han quitado una máscara tras la que escondían sus sentimientos y que ahora les muestra desnudos, tal y como son, y ese es otro punto a favor de su autoafirmación dejando atrás la timidez.  El disco trata sobre los estados de ánimo y los pasos que da cualquier relación después de una ruptura ...los reproches, la rabia  y la desesperación, autocrítica, arrepentimiento y perdón descritos en primera persona lo que hace que sea más sentido. El orden del disco sigue una cronología que suele darse en las relaciones describe ese "paso página" radical desechando todo lo que se ha vivido sin llegar a pensar fríamente que de todo se aprende casi negándose a ver el lado positivo de las cosas. Hablar de música es como bailar de arquitectura (Frank Zappa) por lo que escuchar, a volumen generoso, el disco y dejarse llevar por su energía es lo que recomiendo. Canciones como “Pozo de almas”, “El quinto dedo” para mí un pedazo de hit que representa muy bien lo que Maryland propone (Pop duro y/o PowerRock melódico) o por supuesto el primer single "La caleta del sol" en homenaje a esas tres semanas de grabación en Sant Feliu (Girona).


Bajo la batuta de Santi García en los estudios Ultramarinos se ha gestado esta criatura que refleja a la perfección el sonido que la banda tiene en directo y cual es su apuesta “la potencia sin control no sirve de nada” y es en este punto donde las baquetas de Alex Penido (nuevo fichaje) dan la pegada y el peso necesario en este discazo, por el camino han dejado florituras y arreglos superfluos para ir al grano, a la yugular. Sólo me queda decir que un “cetrero” (que no certero) productor como yo ayudó a volar a un halcón como Maryland y que ahora, libre y poderoso, coge las corrientes de aire elevándose muy muy alto. Eso es para mí motivo de orgullo y satisfacción, como diría algún rey caduco.



SEÑORES


Al observar con detenimiento el mapa genético de Señores nos topamos con una cartografía artística tan reconocible como estimulante, que remite a una tradición fuertemente arraigada en nuestros subterráneos. Un código estético que combina rasgos del indie-rock, el punk y el hardcore para materializarse en partituras que son pura fibra. Un código ético que conduce cada movimiento del cuarteto bilbaíno e imprime carácter. Los pies en la tierra. La vocación invicta. El albedrío siempre libre. El timón, en sus manos.


Señores no ha dejado de crecer en sus cinco años de vida. Y ha crecido a lo alto. Su primer álbum, “Curso práctico de autoestima”, publicado a finales de 2013, nos descubrió un grupo ajeno a los lugares comunes del festi-pop contemporáneo. Ni exaltación épica ni lírica flamígera ni bombo a negras. Guitarreo y melodía, decíamos, suscribiendo los usos y las costumbres del rock independiente clásico-clásico, pero con amplitud de miras y mucho fondo de armario argumental. Aquel estreno en largo impulsó a los vizcaínos –disculpen, todavía no les hemos presentado: Goiko, Julen, Guille y Claudio– lejos de su verde terruño. Durante los dos ejercicios siguientes sumaron casi setenta conciertos, actuaron en unos cuantos festivales de referencia y destinaron parte del dinero asignado por el circuito Girando Por Salas para publicar el sencillo “Verbena en la plaza del pueblo” –marzo de 2015– a través de Cuatro Barbas, su propio sello discográfico.

Con “La Luz”, su novísimo trabajo, Señores mueven fichas por el tablero de nuestra música popular sin renunciar al firme paso que les caracteriza. Y todas ellas avanzan. La del sonido gana varias casillas gracias a la grabación y mezcla realizada por Santi García. El músico y productor catalán, faro indiscutible de nuestro indie-punk-rock, firma un trabajo altamente inflamable, que acentúa grosores y densidades sin renunciar al matiz. Nada que envidiar a los popes del guiri, créanselo. Con la ficha de la composición ocurre lo mismo. El grupo ha asumido el riesgo de lanzar los dados jugando un doble o nada que prefiere subrayar en los extremos, en los posibles territorios de conflicto, alejándose del tibio infierno de la nadería. En algunas canciones suenan más pop que nunca. Y en otras resultan más abrasivos, tensos y esquinados que de costumbre. Otra ficha que progresa, y de qué manera, es la de los textos. Más concisos que en anteriores entregas, pero también más elocuentes, fijan la mirada en las vergüenzas de la Vieja Europa, en el sempiterno sindiós de la sociedad de consumo o en la desastrosa anestesia normativa que rige nuestro día a día, entreverando los depurados renglones con un sentido del humor siempre procedente y varios guiños a la cultura pop. Estilosamente envuelto por Ion Zorrilla, comandante en jefe de Rodillo Gráfico, “La Luz” envía señales a primera vista, desde su brumosa portada. Señores saben que lejos del foco, en las zonas de sombra y, sobre todo, en las de penumbra, también se libran batallas que merece la pena contar.

César Luquero.

Cómo llegar

SALA KARMA
Rúa Marqués de Riestra, 34, 36001 Pontevedra
PONTEVEDRA, Pontevedra

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